MÉXICO, D.F., 23 DE SEPTIEMBRE DE 2009

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DE LAS PALABRAS DEL LIC. MARCELO EBRARD CASAUBÓN, JEFE DE GOBIERNO DEL D.F., DURANTE EL INFORME DE LA BANCA SOBRE LA DIFUSIÓN DE APOYO A LA CAMPAÑA DEL AHORRO DE AGUA, EFECTUADA EN EL AUDITORIO DE LA ASOCIACIÓN DE BANCOS DE MÉXICO

- LIC. MARCELO EBRARD CASAUBÓN: Muchas gracias. Muy buen día. Gracias por la invitación.

Señor Presidente de la Asociación; señor Vicepresidente; señoras y señores funcionarios de los Bancos, que están asentados en la Ciudad de México: me da mucho gusto estar con ustedes.

Yo quisiera primero decir lo siguiente:

Es el primer sector de la economía que presenta su programa respecto al ahorro de agua y de difusión en esta materia, y estaba yo recordando un discurso del Presidente Kennedy, que es uno de los mejores genios, para mi gusto, que decía el Presidente Kennedy: “Siempre nos preguntamos qué tiene que hacer nuestro país por nosotros,  y no pensamos nosotros qué debemos hacer nosotros por nuestro país”, que un gran discurso, y yo creo que sigue siendo válido, aunque es un discurso de los años 60, de hace casi ya medio siglo. Y estamos hoy en uno de esos momentos.

¿De qué se trata? No voy a repetir el diagnóstico que ya escucharon ustedes. La ciudad tiene que organizarse en lo sucesivo para que podamos tener la satisfacción de nuestras necesidades, gastando menos agua. Esa es una meta que nos tenemos que fijar como ciudad.

Este año tenemos una contingencia especial, que ya se explicó, que tiene que ver con el cambio climático.

El día de antier nos decía el doctor Mario Molina, Premio Nobel de México en Química, en una mesa con varios premios Nobel de otros países del mundo, de Estados Unidos, en fin, de Europa, y decía: “No cabe duda que el cambio climático al elevar la temperatura en el globo está provocando cambios muy importantes en las restaciones, en las tempestades, en los huracanes, en las tendencias de lluvia” Sin que esto quiera decir que tengamos una visión apocalíptica,  simplemente lo que queremos decir es que ese fenómeno está ocurriendo y lo estamos viviendo porque desde luego estamos nosotros también sujetos a esos cambios.

Entonces, en esta temporada de lluvia tenemos menos lluvia de la que se había observado como mínimo histórico. De la primera lluvia a la última, si suman todo el agua que tuvimos, vamos a tener un diferencial, déficit, más o menos importante, quizás alrededor de 40 millones de metros cúbicos de agua, que es muchísima agua.

Al suceder esto, coincide con una temporada en donde tenemos, sin embargo, en un día, en 4 horas, 21 millones de metros cúbicos. O sea, la suma total es deficitaria, pero en los flujos por días son tremendos, por eso se inundó Atlanta, o por eso el año pasado Londres tuvo un problema muy serio, una de las inundaciones más importantes que han tenido, con 45 milímetros de lluvia. Es decir, aquí tuvimos, 75 y hemos tenido 83.

Entonces, son los dos extremos. Entonces, la cuestión es cómo nos organizamos frente a esa realidad, y por eso estamos planteando que hagamos realmente una cultura de ahorro de agua.

Lo primero es que hay que cambiar todas las instalaciones. Debo decir para los medios de comunicación que en la carpeta que se nos entrega, que alguien podría pensar: “Bueno, a ver aquí quién la revisa”, yo sí ya la revisé ayer, y tiene mucha acciones, Banco por Banco, institución por institución, de difusión hacia sus clientes y trabajadores y empleados. Pero también tienen medidas respecto al ahorro de lo que se consume en la institución, que eso es exactamente lo que estamos buscando. Y me parece muy importante que así sea porque esto abre paso a que todos los sectores de la economía lo hagan.

Nosotros ya empezamos, no sólo la batalla que ha sido el ahorro de agua dentro del Gobierno. Para empezar, les dije: “Si el lunes yo veo que algún funcionario me debe agua. se va a ir del Gobierno” Nadie puede estar en el Gobierno de la Ciudad sobre el agua.

Segundo, tenemos que reducir el consumo. Pero siempre hay el argumento de que “Es que no tengo presupuesto”, “es que no lo preví este año”

Pues no. Hay una meta que tenemos que lograr que es menos 20, y seguimos. Y estoy hablando de Reclusorios, el Metro, todos los servicios del Gobierno de la Ciudad.

Y ahora se invitó al sector privado a que nos ayude a hacer el programa, pues cada institución hace su propio programa, tiene sus metas, tiene su sistema de control.

A mí me parece muy relevante, y por eso quise estar hoy con ustedes para agradecérselos a todas, a todos ustedes, porque es el primer sector que lo hace, en términos prácticos, con metas concretas, con descripción institución por institución.

Eso nos llena de optimismo y de esperanza de que podamos lograr nuestros objetivos.

Si lográramos una reducción en el consumo, la Ciudad va a estar menos vulnerable. No es decir que nos va a faltar el agua en nuestras actividades cotidianas. Simplemente la vamos a dejar de desperdiciar.

Piensen ustedes por ejemplo, voy a poner un caso nada más. Como ustedes vieron en un cuadro que el ingeniero presentó, que establece más o menos el consumo por actividad. Entiendo que es diario, ¿verdad, Ramón?, porque como lo diste muy rápido no recuerdo. Ese es el consumo diario, si se gasta mucho, si se gasta medio y si se gasta poco, y la diferencia, como ustedes vieron, es tremenda, son miles de litros. Si la multiplicamos por el número de personas, se darán ustedes idea del tamaño del dispendio que traemos.

Le pongo el caso de la ducha. En la mañana, todos nos bañamos el día de hoy, si ustedes entran, ya está empezando a entrar el invierno, las temporadas más frías, se tarda más el flujo de la regadera en salir tibia o caliente, y esa pérdida por persona, a veces 10 ó más litros que se gastan. Sí me hace pensar, si guardáramos esa agua y la utilizáramos para lavar los trastes o para el WC o para otras cosas, estaríamos ahorrando casi un tercio de lo que gastamos todos los días, quizá más.

No es un gran tema, es simplemente de adoptarlo como una cultura. Eso nos ayudaría pero enormemente para garantizar que nuestra ciudad tengan todos flujo, todos los días, de agua necesaria para su actividad. Estamos en una tentación de otras cosas; por ejemplo hay un gran esfuerzo ahora de investigación para ver cómo recuperamos más agua de lluvia, porque hoy por hoy, la ciudad como ustedes saben, está construida en el vaso doblado.

Aquí donde estamos ahora, estuvo inundado el Antiguo Colegio de Mina, estuvo inundado 15 años en la época del Siglo XVIII, porque hubo una inundación que simplemente duró ese tiempo, no hubo manera de bajar los niveles.  Siempre fue un riesgo para la ciudad la inundación.

Nezahualcoyotl en su tiempo construyó un dique para separar los lagos y evitar la inundación, desde aquel tiempo. Entonces, ha sido una amenaza permanente la inundación, pero al mismo tiempo, ahora que desecamos este lado, porque ya no tenemos más que algunos pasos simbólicos de agua, lo que nos queda de Xochimilco, un poquito que queda en el Lago de Texcoco, un poquito la zona de humedades de Tláhuac y párele de contar, y lo demás qué hicimos, lo llenamos de vivienda, lo llenamos de avenidas, lo llenamos de pavimento. Nadie de los que estamos aquí, pero finalmente como ciudadano.

Entonces, cada año hay que sacar toda esa agua de la ciudad, el agua de un lago, el agua que llueve cada año. Entonces, estamos haciendo inversiones para recuperar la mayor parte de esa agua, también cambiar sistemas de distribución, tenemos que mejorar la gestión, todo eso lo estamos trabajando.

Entonces, yo les quiero agradecer muchísimo, felicito a la Asociación, felicito a todas las instituciones que están participando; esto seguramente nos va a dar lugar con los criterios que estoy viendo, de que podamos crear el certificado de ahorro de agua por instituciones, para empezar con las instituciones públicas a ver cómo les va, a todas las instituciones públicas, a las instituciones privadas y que quien emita la certificación sea un órgano mixto, no sólo una oficina nada más de abrir, que efectivamente estamos cumpliendo con todo esto, extenderlo a la economía y saben qué, vamos a resolver la coyuntura y seguramente en el futuro va a ser como un seguro de vida para la generación que sigue, porque les vamos a dejar hábitos de consumo muy diferentes y por lo tanto les vamos a garantizar el acceso al agua.

Entonces, no tenemos una visión apocalíptica, tenemos una visión realista y sabemos que tiene solución y hay que preguntarse, como decía Kennedy: “No sólo estemos pensando qué debe hacer la ciudad por nosotros, ahora nos toca pensar qué debemos hacer nosotros por nuestra ciudad”

Entonces, muchas gracias a la Asociación de Bancos de México y a todas y a todos, gracias de veras por su trabajo.

Muchas gracias.

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