Cierre de la 89 Convención Bancaria
- LEONARDO CURZIO: Tengan la bondad de ocupar su lugar, vamos a dar inicio a esta sesión, con la cual clausuramos, una, desde mi punto de vista, exitosísima convención aquí en Cancún. He cubierto algunas y esta es una de las más brillantes, tanto en términos de temática cubierta, como asistencia, dinamismo y una gran actitud de todas y todos ustedes.
Vamos a terminar, efectivamente, el día de hoy recordando a nuestros patrocinadores, agradezco mucho que los pongamos en pantalla:
Banamex y BBVA como patrocinadores platino.
Agradezco también al Buró de Crédito, a GSI Grupo Seguridad Integral, a FISERV, a Accenture, a Amazon Web Services, por supuesto, también a HSBC, a Mastercard, a Banco Multiva, a todos los que han trabajado para que esto sea posible. Un gran equipo se ha desplegado para que las conferencias, las presentaciones y los paneles hayan sido un éxito.
Agradecemos, por supuesto, a BanCoppel, Scotiabank, a iKé, a Banorte, que hizo también, para tranquilidad de todos que la convención sea un evento neutro en carbono, aportó a este proyecto tan grato, que es el Proyecto Forestal de los Cenotes en Quintana Roo.
A los socios tecnológicos Telmex, Saga Soluciones en Tecnología y Xerox. Y Mastercard y Banorte nos dieron un magnífico cóctel.
La carrera, ya no pude llegar, pero vi que muchos de ustedes se desempeñaron de una manera fantástica, más que lo vi, es el reporte que me pasaron, una gran carrera.
Y por supuesto, a los medios aliados, El Financiero, El Economista, Heraldo y Excélsior.
Continuamos con este evento, y permítanme ahora darle la más cordial bienvenida a quienes integran este presídium.
Le damos un aplauso al secretario de Hacienda, Édgar Amador, quien nos acompaña.
¡Señor secretario, bienvenido!
Que ha estado muy activo y nos ha atendido a todos.
Está también el presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, Ángel Cabrera.
Señor Presidente.
Están, por supuesto, el presidente del ABM, Emilio Romano. Señor presidente.
Y la doctora Regina García Cuéllar, directora general de ABM. Directora.
Voy a rogarle al presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, Ángel Cabrera, que nos dé su mensaje.
Presidente, por favor.
- ÁNGEL CABRERA MENDOZA: Muchas gracias.
Muy buenas tardes a todas y todos.
Saludo al secretario de Hacienda y Crédito Público, Édgar Amador Zamora. Saludo también a Emilio Romano Mussali, presidente de la Asociación de Bancos de México, y a Regina García Cuéllar, directora general de la Asociación de Bancos de México, a quienes agradezco la invitación para participar en esta Convención Bancaria. A las autoridades financieras, a las y los representantes de la banca, y a todas las personas que participaron en esta convención. Es un gusto acompañarles en esta ceremonia de clausura y, en lo personal, tiene un significado especial hacerlo en mi primera participación en este evento como presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. Gracias. México vive una etapa en la que el reto ya no es solo preservar la estabilidad, sino traducirla en mayor financiamiento hacia la economía real. La ruta de desarrollo definida por la presidenta Claudia Sheinbaum pone énfasis en la inversión, la infraestructura y el fortalecimiento productivo del país. Instrumentos como el Plan México y el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar, colocan a la inversión y a la capacidad productiva como motores de crecimiento económico. En este contexto, el sistema financiero tiene una responsabilidad central y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores también. Cuando hablamos de crédito, de digitalización, de innovación o de inclusión financiera, hablamos en última instancia de las personas y las empresas que requieren un sistema financiero sólido para invertir, crecer, proteger su patrimonio y aprovechar oportunidades. Hablamos también de la capacidad del sistema para traducir estabilidad en oportunidades reales. Esa es la responsabilidad de la Comisión, preservar la estabilidad del sistema financiero y asegurar que su evolución ocurra con integridad, prudencia y visión de largo plazo. A lo largo de estos días se discutieron temas fundamentales para la evolución del sistema financiero, desde la digitalización y la innovación, hasta el financiamiento productivo y la gestión de riesgos. Desde la perspectiva de la supervisión, todos ellos convergen en un mismo desafío, asegurar que el sistema financiero evolucione sin perder solidez. Desde la Comisión tenemos clara nuestra responsabilidad frente a ese desafío. México necesita que sigamos fortaleciendo, modernizando y dotando de mayor capacidad al sistema para financiar el desarrollo y necesita una regulación y una supervisión que esté a la altura de ese proceso. Permítanme resumir esa visión en cuatro ejes. Primero, la fortaleza del sistema debe cuidarse. La banca mexicana llega a esta convención con fundamentos sólidos. El índice de capitalización de la banca múltiple se ubica por arriba del 20 por ciento, mientras que el índice de morosidad se encuentra alrededor del 2 por ciento; y el coeficiente de cobertura de liquidez a nivel sistema ronda 313 por ciento claramente por encima de los mínimos regulatorios. Estos indicadores muestran un sistema con capacidad de adaptación y una fortaleza estructural sólida. Esta fortaleza no debe entenderse como un punto de llegada, sino como una base para ampliar el financiamiento con estabilidad y de manera sostenible. Eso importa porque la estabilidad financiera no es un objetivo abstracto; es la base sobre la que descansan el crédito, la inversión, el ahorro de millones de personas. Por eso la obligación de la autoridad supervisora es anticipar riesgos, corregir vulnerabilidades y fortalecer la capacidad de respuesta del sistema. Esa seguirá siendo una prioridad central para la Comisión. Segundo, la banca debe contribuir más al desarrollo productivo. Además de sus indicadores prudenciales, la fortaleza del sistema financiero debe medirse por su capacidad para financiar mejor a la economía. Hoy, la cartera total de la banca múltiple asciende a más de 8 billones de pesos. De ese total, casi 5 billones corresponden a la cartera comercial y 4 billones están vinculados directamente con la actividad empresarial o comercial. Estos datos muestran que la banca desempeña un papel importante en el financiamiento productivo. México está en una coyuntura ideal para expandir la inversión en infraestructura que incremente la productividad para cerrar brechas regionales y aprovechar oportunidades como el fortalecimiento a las cadenas productivas. La banca está llamada a ser parte activa de ese esfuerzo, por eso celebro el compromiso asumido ayer por las instituciones de banca múltiple con nuestra presidenta Claudia Sheinbaum, de pasar del 38 por ciento del PIB en financiamiento al 48 hacia 2030. Desde la Comisión Nacional Bancaria y de Valores continuaremos brindando el apoyo necesario para concretar esa meta en beneficio de nuestro país. Tercero. Reconocer a la transformación digital como una nueva realidad del sistema financiero. Hoy el sistema financiero mexicano ya cambió. Hoy existen más de 125 millones de cuentas activas en la banca múltiple, y cerca del 90 por ciento de las operaciones se realizan por canales digitales. Esto ya no describe una tendencia, sino una nueva realidad. Sin embargo, el predominio del uso del efectivo en amplios segmentos de la economía sigue siendo un reto relevante. Cuando las transacciones generan información verificable la evaluación de riesgo se fortalece y con ello el acceso al crédito, por eso avanzar en la digitalización no es sólo un cambio tecnológico, sino una condición para ampliar el financiamiento de manera más incluyente. En esta etapa desde la Comisión estamos impulsando acciones concretas para acompañar la transformación del sistema financiero. Trabajamos en la modernización del marco regulatorio para adaptar a esa realidad los medios de pago, fortalecer la supervisión sobre nuevos modelos digitales y actualizar estándares que alineen al sistema financiero mexicano con las mejores prácticas internacionales. Todo ello con un objetivo muy claro; que la innovación, la competencia y el crecimiento del sistema ocurran sobre bases sólidas y con confianza. Estamos trabajando en fortalecer la regulación y la supervisión para que acompañen de forma armónica la innovación sin renunciar a la prudencia. Cuarto. La inclusión financiera y la integridad del sistema deben avanzar al mismo tiempo. El desarrollo del sistema sólo será suficiente si llega más lejos. La inclusión financiera no consiste solamente en abrir cuentas, consiste en ampliar el acceso efectivo a productos útiles, seguros, transparentes y accesibles para todas las personas y también en que más empresas, especialmente las micro, pequeñas y medianas, encuentren en la banca una plataforma para crecer. Hoy alrededor de 272 mil micro, pequeñas y medianas empresas cuentan con financiamiento bancario, de las cuales cerca de 165 mil corresponden al segmento PyME. Es una base relevante, pero revela una tarea pendiente. Si México quiere más productividad, la profundidad financiera tiene que crecer, porque el verdadero reto no es solo ampliar el acceso, sino asegurar que se traduzca en mejores condiciones para las personas y las empresas; porque la inclusión financiera no es un fin en sí mismo, es un medio a través del cual el sistema financiero puede generar oportunidades reales y bienestar financiero para las personas. En ese sentido, la calidad del sistema también se refleja en la experiencia concreta de sus usuarios, y para que ese crecimiento sea sólido, debe darse con transparencia, con una conducta adecuada en los mercados y con una protección efectiva al usuario. Asimismo, la integridad del sistema financiero es una condición indispensable para que la inclusión sea sostenible. Un sistema financiero sólido, además de ser profundo e incluyente, debe contar con controles efectivos que eviten su uso para actividades fuera de la legalidad. Por eso, desde la Comisión estamos fortaleciendo la supervisión en materia de procesos preventivos, con un enfoque sustentado en estándares y las mejores prácticas internacionales. En esa línea, recientemente suscribimos un convenio de colaboración con la Unidad de Inteligencia Financiera, para fortalecer el intercambio de información, la coordinación institucional y el análisis conjunto de riesgos. Este esfuerzo nos permite avanzar hacia un sistema financiero más transparente, mejor supervisado y con mayores capacidades para detectar y prevenir operaciones con recursos de procedencia ilícita, porque solo habrá inclusión financiera sostenible si hay confianza sólida en las instituciones. En última instancia, la inclusión financiera es el puente entre la estabilidad del sistema y la generación de más oportunidades para las personas. Señoras y señores: México necesita un sistema financiero que crezca, pero que crezca bien, que amplíe el financiamiento, pero sobre bases sólidas, que innove, pero con responsabilidad, que llegue a más personas y empresas, pero con confianza. Ese es el equilibrio que debemos cuidar. La banca mexicana llega a esta clausura con fortaleza. Ahora el reto es que esa fortaleza se traduzca en más crédito, más inclusión y más desarrollo productivo. Desde la Comisión asumimos con claridad nuestra responsabilidad: preservar la estabilidad del sistema, fortalecer la supervisión y generar condiciones para que el financiamiento crezca de manera sana y sostenible, porque al final un sistema financiero sólido no solo se mide por sus indicadores, se mide por su capacidad de financiar el crecimiento, de ampliar oportunidades y de traducir la estabilidad en bienestar tangible para las personas. Ese es el mandato que tenemos y esa es la responsabilidad que vamos a cumplir. Muchas gracias. - LEONARDO CURZIO: Muchas gracias a usted, señor presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. Vamos a rogarle ahora, para concluir esta Convención, que el secretario de Hacienda haga uso de la palabra. Señor secretario, por favor. Y con las palabras del secretario concluiremos efectivamente la Convención. - ÉDGAR AMADOR ZAMORA: Muchas gracias, Leonardo. Muy buenas tardes a todas, a todos. Saludo con mucho respeto a Ángel Cabrera, presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores; A Emilio Romano Mussali, presidente de la Asociación de Bancos de México; Y a Regina García Cuéllar, directora general de la Asociación de Bancos de México; A todas las autoridades financieras y a los representantes del sistema bancario que participaron en esta convención, así como a los medios de comunicación que nos acompañan. Me da mucho gusto estar con ustedes en esta clausura. Han sido días de trabajo intenso y de conversaciones francas entre autoridades, instituciones bancarias, especialistas y representantes del sector productivo; y más allá de los paneles y mesas de trabajo, esta convención deja unos acuerdos, unos compromisos hechos ante la señora Presidenta, y acuerdos muy claros. Hablar hoy de banca en México ya no es hablar solamente de créditos, tasas o balances. Hablar de banca es también hablar de desarrollo, de inclusión, de tecnología, de pequeñas y medianas empresas y de sostenibilidad; es hablar de cómo convertir la fortaleza del sistema financiero en una palanca más poderosa para el crecimiento del país. A lo largo de estos días escuchamos reflexiones sobre el futuro del dinero, la digitalización de los pagos, la inteligencia financiera, el financiamiento a la infraestructura, la innovación financiera y los retos del entorno global. Son temas distintos, pero convergen en un punto: en el cómo asegurarnos que la fortaleza de nuestro sistema bancario se traduzca en más inversión productiva, más inclusión y más crecimiento. México llega a este momento con fortalezas muy importantes: estabilidad económica, instituciones financieras sólidas, una banca bien capitalizada y una conducción política clara y con visión de prosperidad compartida. Al mismo tiempo, la economía global cambia con rapidez y abre oportunidades para países con capacidad productiva e integración como el nuestro. El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha planteado con claridad una ruta orientada a fortalecer la inversión, la infraestructura, el desarrollo regional y la capacidad productiva del país. Esa es la lógica del Plan México y del Plan de Inversión e Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar; movilizar inversión, fortalecer cadenas productivas, impulsar la innovación y generar condiciones para un crecimiento con prosperidad compartida. Desde la Secretaría de Hacienda trabajamos con un objetivo muy claro: cuidar la estabilidad económica y, al mismo tiempo impulsar el financiamiento y los recursos que se canalicen con mayor fuerza hacia la inversión productiva. Eso implica movilizar mejor los recursos, ampliar el financiamiento productivo y fortalecer la capacidad del sistema financiero para acompañar la transformación económica del país. Esta convención permitió discutir no solo dónde está hoy la banca mexicana, sino hacia dónde podemos avanzar. El mensaje de fondo es muy claro. La banca mexicana puede desempeñar un papel todavía más decisivo en el desarrollo nacional. Partimos de un sistema con solidez, experiencia y capacidad operativa. Hacia adelante, el objetivo es aprovechar mejor esa fortaleza para financiar más inversión productiva, acompañar proyectos de infraestructura, ampliar el acceso al crédito de las micro, pequeñas y medianas empresas. Acelerar la innovación con responsabilidad y ofrecer servicios cada vez más eficientes. La calidad del sistema también se mide en la experiencia concreta de las personas y de las empresas. En la facilidad para abrir una cuenta. En el acceso a medios de pago más sencillos y de menor costo. En el trato que recibe una pequeña empresa cuando busca financiamiento. En la claridad de los productos. En la confianza que generan las instituciones. Y en la capacidad de responder a una economía que cambia con rapidez. La digitalización es uno de los ejes de la política pública en 2026. Es ya una realidad que está transformando la manera en que las personas ahorran, pagan, invierten y se relacionan con las instituciones financieras. Esto abre oportunidades enormes, pero también exige responsabilidad, como lo mencionaba el presidente de la Comisión, en términos de ciberseguridad, protección al usuario, competencia y una regulación capaz de adaptarse sin perder de vista lo esencial. Porque innovar es ampliar capacidades, reducir costos, mejorar servicios, fortalecer al sistema e incluir a quienes hoy permanecen fuera. Hablamos también de infraestructura y productividad. Y ahí hay una agenda clara: México necesita invertir más, fortalecer sus cadenas productivas, ampliar su capacidad logística, energética e industrial, cerrar brechas regionales y crear mejores condiciones para que más empresas puedan crecer. Y ese es el objetivo que nos hemos planteado y el compromiso que hemos hecho en esta Convención. La banca tiene un papel central en este proceso, no como espectadora, sino como participante activa, no solo financiando proyectos de gran escala, sino acompañando también la expansión de miles de micro, pequeñas y medianas empresas que forman parte del tejido económico nacional. Porque el desarrollo no ocurre solo en las grandes cifras, ocurre cuando una empresa consigue financiamiento para crecer. Cuando una región logra conectarse mejor. Cuando una persona accede por primera vez a un servicio financiero útil y seguro. Cuando la tecnología ayuda a reducir brechas. Y cuando la estabilidad se traduce en oportunidades concretas. Desde la Secretaría de Hacienda tengan la certeza de que seguiremos trabajando para preservar la estabilidad, fortalecer la confianza y generar condiciones propicias para la inversión y el crecimiento. Esa es nuestra tarea. Pero también creemos que esta etapa exige una conversación más ambiciosa sobre el desarrollo financiero del país, cómo ampliar el acceso a servicios financieros en todos los rincones, cómo movilizar más financiamiento productivo, cómo fortalecer la inclusión y cómo lograr que la innovación tecnológica se traduzca en oportunidades reales para todas y para todos. En esa agenda, la banca tiene mucho que aportar, porque una economía que invierte más, produce más y crece, es también una economía que demanda más y mejores servicios financieros. Por esto, fortalecer el desarrollo del país y fortalecer el sistema financiero no son objetivos opuestos, son parte de una misma ruta. México tiene hoy una oportunidad real de traducir esta estabilidad con la que contamos en una nueva etapa de crecimiento productivo. Aprovecharla dependerá de nuestra capacidad para actuar juntos con responsabilidad, con visión de largo plazo y con sentido de país. Que esta convención nos deje, pues, además de buenas conversaciones, grandes acuerdos, una convicción compartida, que la fortaleza del sistema financiero mexicano puede y debe convertirse en una palanca aún más poderosa para el desarrollo del país. Este es el reto y también la oportunidad. Muchas gracias. Creo que hemos tenido una muy buena conversación, una muy buena convención. Siendo, entonces, las 3:52 pm del día 20 de marzo de 2026, se declara formalmente clausurada la 89 Convención Bancaria “Innovando la banca, construyendo el futuro”. Muchas gracias a todas y a todos. - LEONARDO CURZIO: Agradecemos al secretario de Hacienda sus palabras y la clausura. Agradecemos, por supuesto, a todos los que han estado participando en los paneles y han hecho posible esta exitosa convención. Y agradecemos, por supuesto, a Emilio Romano y a Regina García Cuéllar y a todo su equipo el trabajo. Posamos para la foto. Les recuerdo que tenemos cita en el campo de golf y después concierto.
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